Cifras que son personas

Una realidad que no debemos olvidar ni merece ser metida en el baúl de los recuerdos, ni enmarcarla como un capítulo de nuestra historia. Son una terrible cifra que delata una peligrosa realidad. Venezolanos que llevan para siempre la marca del abuso de poder, de la arbitrariedad, de la soberbia, de lo más terrible del ser humano. Venezolanos con historias de vida, logros, sueños, familias, amigos, afectos, que por salir a la calle a manifestar, vieron y padecieron en carne propia el intento de aplastar su opinión, de burlarse de su criterio, de callar su voz.

Diálogo con agenda

La situación del país amerita y reclama orden y seriedad de parte de los líderes políticos y del gobierno para intentar conseguir una serie de acciones que nos ayuden a superar esta situación económica que cada día empeora y la conflictividad política que nos lleva a todos por el medio.

 

La usurpación del diálogo

En nuestra vida no dejamos de tener ejemplos acerca del poder de las palabras. No hay palabra que sobre ni con una inocente intención. En estos momentos hasta la entonación cuenta. Por eso resulta tan ilustrativa la frase que da inicio a estas líneas y que formó parte del discurso de la Fiscal General de la República en ese eufemismo llamado Conferencia de la Paz convocado en Miraflores

Represión sin atajos

Hemos vivido días oscuros, nefastos para la historia democrática de Venezuela. Han sido días duros y tristes para todos. Hemos sido testigos algunos, víctimas muchos otros, de la ira del poder, de los abusos de las autoridades policiales y militares, y de la actuación autónoma de colectivos paramilitares. Nos indigna el silencio de la Defensoría del Pueblo, pero más nos alarma la aparición consecutiva, recurrente y masiva de palabras que hace mucho tiempo habían sido suprimidas del vocabulario del imaginario colectivo. Muchas de las palabras que sirvieron como caldo de cultivo para que se instalara este régimen, las hemos visto renacer contra el pueblo ante el silencio de las instituciones.

Desigualdades que pesan a una nación

A finales de 2013, muchos diarios, revistas, personalidades reconocieron a Pepe Mujica, presidente de Uruguay, como el personaje del año, por tomar las iniciativas más vanguardistas de este principio de siglo y aplicarlas en su país. A pesar de su edad y todo lo vivido, de lo cual aprendió y adquirió una gran sabiduría, Mujica constituye un ejemplo rompe paradigmas, con sus posiciones progresistas ha desafiado esquemas y encasillamientos. Su reto: vencer la desigualdad, reducir cualquier brecha política, social o económica. Su forma: predicando con el ejemplo, cumpliendo sus promesas y trabajando día a día por servir al pueblo que le eligió.

Una semana más

Los tiempos no se recuperan, y en el caso de los países, los tiempos perdidos son aún más dolorosos y graves. Nuestro país y este gobierno acumula un logro indiscutible: ha sido experto en perder oportunidades fantásticas que nos hubieran llevado al éxito económico, al desarrollo de nuestra ciudadanía, al desarrollo de nuestras potencialidades, que nos hubiera permitido estar a la par de nuestros vecinos latinoamericanos y no como ahora a veces estamos viendo con anhelo o envidia los objetivos que alcanzan.