Destruir el trabajo es acabar con el futuro

Sábado, 10 de abril de 2016.

Inicialmente pensé que era un chiste.  La era digital a veces me hace esa trampa.  Reviso varias páginas web al mismo tiempo y me pierdo entre nuestra ridícula realidad y las sátiras que de ella se hacen.  Cuesta saber si el gobierno habla en serio o estoy leyendo El Chigüire Bipolar.  ¿De verdad Maduro había decretado los viernes como no laborables con la  excusa de ahorrar energía?

Parece increíble que se insista en fórmulas que en el pasado no dieron resultado.  Ya en Semana Santa se decretaron todos los días libres. Eso no significó que se disminuyera el consumo eléctrico ni que el Guri trabajara mejor.  Es más, la represa sigue estando en su peor estado.

Mientras tanto, los responsables de la crisis eléctrica siguen sin ser investigados.  Se señalan a las empresas pero poco se sabe de los funcionarios que las contrataron.  La única víctima continúa siendo el pueblo venezolano. 

Pero mas allá de esta crisis eléctrica, el valor del trabajo como mecanismo para el progreso es denigrado permanentemente.  Es una política del gobierno destruir la cultura al trabajo.  Esto atenta contra el anhelo de progresar.  La mayor aspiración de la familia venezolana es contar con un trabajo que le brinde la estabilidad necesaria para comer bien, y dormir tranquilos.

Pero este gobierno no puede garantizar sino la mendicidad.  Las colas en supermercados y farmacias están llenas de jóvenes que pierden sus años más productivos laboralmente.  Al final de ella, solo consiguen un “algo”, “lo que sea” para poder mantener a sus familias. 

Y como estos, muchos dramas familiares se asemejan.  El de los transportistas que no pueden trabajar por falta de repuestos. El de las personas con familiares con enfermedades crónicas o de alto costo que deben  abandonar sus puestos de trabajo para perseguir medicamentos e insumos médicos.

Somos las víctimas de un gobierno que no trabaja, ni deja trabajar.

En lugar de incentivar la producción nacional, sigue ahogando a los productores.  En vez de hacer algo para acabar con la ola de crímenes que nos azota, permite que inocentes sean linchados y reine la anarquía.  

Definitivamente, este gobierno sigue siendo el principal promotor de su propio revocatorio.