Chile y Venezuela: 25 años después

Martes, 13 de octubre de 2016.

En estos días hemos recibido la visita en nuestro país de algunos actores fundamentales de la transición chilena, y parece necesario repasar unas reflexiones acerca del duro proceso que ese país vivió por 17 años.

En estos días hemos recibido la visita en nuestro país de algunos actores fundamentales de la transición chilena, y parece necesario repasar unas reflexiones acerca del duro proceso que ese país vivió por 17 años. 

En 1990 recibimos una visita similar, justo cuando vivían la transición, para agradecer a Venezuela todo el apoyo prestado como el buen vecino que siempre fuimos a la golpeada nación chilena y a los huérfanos de la democracia que debieron buscar refugio en nuestra tierra. Parte del testimonio que en aquel momento nos trajeron vale la pena ser recordado, especialmente en estos días de duros golpes para nuestra ya abollada institucionalidad. 

La experiencia chilena se considera sui generis, por haber utilizado el camino electoral, democrático e institucional para salir de una dictadura que había bloqueado cualquier posibilidad de salida a través de los mecanismos legítimos de protesta y lucha. Pero además, porque lograron entender que el único camino para despertar de esa pesadilla era la construcción de un consenso en el que todos los factores de la sociedad estuvieran de acuerdo. Sin medios de comunicación, sin los avances tecnológicos que hoy tenemos, pero con una conciencia plena de la necesaria recuperación de las instituciones en su país como garantía de paz para todos. 

Hoy la institucionalidad es respetada como debe ser tratado cualquier derecho fundamental por todos los actores políticos de cualquier país. 

En Brasil sufren por un escándalo político que envuelve a altos funcionarios del gobierno y hasta al ex presidente Lula, y pese a ello se exige salvaguardar la justicia y la institución por encima de cualquier privilegio. En Colombia ocurre lo mismo. Y por nuestra parte, estamos en plena batalla para la recuperación de las instituciones en nuestro país. Sabemos que la construcción de una mayoría lo más amplia posible es la salvación para nuestra democracia. 

Y por eso hoy debemos acompañar a nuestros candidatos en la multiplicación de un mensaje que retumbará cualquier intento de bloqueo, tal como el que hoy intenta el poder. Somos más y no permitiremos que un puñado se apropie de lo que nos pertenece a todos.