Confiar y Cambiar

Martes, 29 de septiembre de 2015

La visita del papa Francisco a Estados Unidos ha acaparado las noticias en el mundo. Sus discursos han sido clases magistrales para toda la sociedad

Sus palabras han planteado supuestos comunes para todos los ciudadanos, sin importar qué religión se practique, si es que se practica alguna religión. 

Sin lugar a duda, su elección ha significado una visión refrescante de una institución cuya imagen se había tornado bastante rígida y hasta incomprensible. 

Toda esta sensación generada por lo que muchos llaman una reconciliación con la fe católica nos lleva a reflexionar sobre algunos asuntos. 

Nos encontramos pues con que, si bien es cierto la figura de Francisco contribuye a renovar la institución que representa, por su disposición a oír y a cambiar algunas cosas, hay un elemento de fe y confianza que otorga credibilidad a lo que quiere hacer dentro de la Iglesia católica. 

En nuestro país, las palabras se agotaron, porque la credibilidad está por el subsuelo. Tras años de engaños, el partido de gobierno se ha convertido en símbolo de desesperanza, de pesimismo y destrucción. 

No obstante, los venezolanos mantienen la fe en que solo juntos, y unidos podremos superar todo lo que hoy sufrimos. Hemos sorteado toda clases de obstáculos y seguimos luchando por labrar un mejor futuro para nuestros hijos, pese a que quienes gobiernan se empeñan en hacernos un camino cada vez más duro y complicado. Estamos exhaustos del gobierno y su inacción. Pero no por ello dejamos de trabajar duro para salir del mal que hoy nos aqueja. Sin ningún tipo de reparo en las calles no dejan de hablar de la importancia del 6D para “salvar el país”. 

A menos de 70 días para esta histórica fecha, los venezolanos estamos más claros que nunca de que la fuerza para cambiar lo que hoy padecemos está en nuestras manos. 

Es hora de empezarnos a activar a nuestras familias, a quienes nos acompañan en las vicisitudes diarias, a tomar las riendas de nuestro futuro a través del voto.  

Allí se encuentra la clave para que en nuestro país se abran verdaderas oportunidades de cambio y progreso; para que volvamos a creer en que sí es posible. 

No es solo una palabra, es un asunto de fe.