El voto como licencia

Domingo, 18 de March de 2015.

Algunos gobiernos de nuestra región se han empeñado en obviar la realidad y han pretendido gobernar saltando o evitando a la opinión pública y el reclamo de la gente, como si el voto que alguna vez le dieron pueda usarse como una licencia que autoriza todo.

Nuestro país se ha convertido en el ejemplo que muchos no quieren llegar a ser. En España ya se escucha en las calles que no quieren un gobierno como el nuestro, que convierta a su país en lo que hoy somos nosotros. En Brasil, por estos días, nuevamente se escuchaba la misma premisa, pidiendo un cambio en el país que los alejara del comunismo y de un gobierno con múltiples escándalos de corrupción.

Hace unos días se volvieron a llenar las calles de las ciudades más importantes del “gigante de Latinoamérica” pidiendo cambios en el gobierno, y reclamando por los cada vez más escandalosos casos de corrupción que se saben del gobierno de la presidenta Dilma. El gobierno brasilero ha decidido hacer caso omiso a los reclamos, y aún peor, no ha respondido a los casos de corrupción señalando que no hay indicios que su presidenta haya estado involucrada, y han guardado silencio sobre los funcionarios que sí tienen preguntas que responder.

Los que gobiernan deben saber que el respaldo popular, expresado en el voto, no les hace dueños del destino de su pueblo y mucho menos ampara casos de corrupción o violación a Derechos Humanos. El haber sido electo te da la responsabilidad de cumplir y hacer cumplir la ley, cumplir promesas, mostrar el camino hacia el futuro, siempre con el oído cerca de la calle y la opinión popular. De nada vale haber ganado una elección, haber sido noticia, ser reelecto, si al poco tiempo tus electores y tú país te exige un cambio de rumbo del gobierno que presides.

Nuestros países de la región deben prender las alertas y saber responder a los reclamos populares. Ya nos han alertado que quizás los años de crecimiento del continente puedan ser cosas del pasado y la situación económica no será tan favorable para todos, que los índices de pobreza deben seguir siendo atendidos y cada vez con mayor responsabilidad, que la corrupción, libertad de expresión, la violencia y los Derechos Humanos son cada vez temas más importantes para todos los que vivimos acá. Ante una sociedad cada vez más informada y exigente los gobiernos, independientemente de su popularidad o el porcentaje de votos recibidos, debe responder correcta y oportunamente a esto.

Brasil clama por un cambio desde el año 2013 y en sus calles se ha manifestado. Cuando los gobiernos no terminan de entenderlo, a la gente no le queda otro camino que pedir un cambio.