Atropellos a la democracia

Domingo, 18 de Enero de 2015.

En materia de elecciones y reglas para limitar los derechos políticos no tiene límites en algunos países de la región (incluida nuestra Venezuela). Hay gobiernos que nunca se les acaba la imaginación para acabar con la disidencia política. Vale la pena comenzar esta reflexión mirando un poco lo que pasa en nuestro vecindario. Esta semana, en el marco de las elecciones locales que se celebrarán en Bolivia, se ha vivido una experiencia más en la que nos recuerda que la transparencia en las leyes electorales y su aplicación son los mayores creadores de irregularidades en los procesos electorales.
Domingo, 18 de Enero de 2015.

Veamos qué ha ocurrido. Diputados o senadores que ejercieron función legislativa durante el período 2010-2015 y decidieron inscribir sus candidaturas para optar por una subgobernación, Alcaldía o algún cargo legislativo local, se encontraron con la decisión de que sus inscripciones habían sido anuladas. El TSE (Tribunal Supremo Electoral) acordó una resolución alegando que estos legisladores nacionales no pueden postularse a cargos locales pues han perdido su residencia permanente. ¿Perder la residencia por viajar constantemente a  La Paz, ciudad donde está el Congreso? ¿Si perdieron la residencia entonces a quiénes representaban mientras estaban en sus funciones legislativas? Como se trata, obviamente, de un traje a la medida de los intereses del MAS (partido de gobierno) se excluye de tal decisión a los aspirantes a Gobernador porque ellos querían inscribir a un candidato para tal cargo.

Esta norma inhabilitó a casi la mitad de los candidatos inscritos hasta la fecha para las elecciones locales del próximo mes de marzo, con lo cual liderazgos locales se quedan sin la oportunidad de ser electos y los bolivianos sin la posibilidad de escoger al candidato de su preferencia.

Esta reflexión me parece pertinente en este momento que vive nuestro país. Mucho se ha dicho que las debilidades y fragilidades de nuestro sistema electoral están en las máquinas y todo el aparataje tecnológico que funciona el día de la elección. Otros hemos señalado que es aún más importante la vigilancia, reclamo y alerta ante situaciones como las que ocurrieron en Bolivia y que en nuestro país también se han vivido. La alteración de las leyes electorales beneficiando a un grupo o el desbalance y uso de los medios de comunicación son solo unos ejemplos de lo que aquí ha ocurrido.

Este es un año electoral, y al mismo tiempo es un año en donde estamos atravesando una crisis económica y social que hace décadas no vivíamos en nuestro país. Tenemos un gobierno que se rehúsa a tomar decisiones que podrían abonar el terreno para que las cosas mejoren mientras en la calle los venezolanos todos los días tienen la disyuntiva si ir a trabajar o invertir su tiempo en una cola en un supermercado. Ambas situaciones, en un mismo año, es una oportunidad que no deberíamos desaprovechar. Siempre hemos insistido que la solución del país es electoral.

Estemos alerta de cualquier decisión o acción que desde el Gobierno se haga para desestimular el voto. Ellos saben que esa es el arma más poderosa para acabar con tanto autoritarismo. Y en eso se enfocarán. No nos dejemos engañar.